martes, 7 de septiembre de 2010

CON LAS LUCES DEL DIA / AGRADABLE VISITA DE CARLOS CAPOSIO

Cajita de cartón

por Carlos Caposio / Malacara Estepario



En un rompecabezas las piezas nunca van donde quiere quien lo arma, ellas tienen su lugar, un único espacio dentro de la historia, y las fichas, están destinadas a formar las imágenes que quiere el creador del juego.
Sin embargo, hay sueños que resucitan la libertad.
Ella sólo fue hecha para transportar productos de limpieza, tiene un tamaño igual al resto de sus hermanas, letras rojas y un bonito dibujo.
Es vaciada en el mercado y queda sola. Ya sin alma, descansa en el lecho de un palo de luz.
Tenía un único fin pero ahora llenan su cuerpo con papeles, boletos, bolsas, colillas, tapitas de gaseosas y yuyos.
Se despierta cuando siente en su lomo la felicidad de un niño que la patea y desparrama todo su interior. Una mujer que se muda la llena de Roa Bastos, Cortázar, Saramago y Rulfo y luego la abandona en un árbol que escupe sabia.
La lluvia la deja al borde de la muerte pero las heridas cicatrizan con el sol. Su cuerpo no es el mismo, es áspero, rugoso y las letras no se ven.
Hospeda dos bolsas de basura sin importarle el olor, pero cuando se encariña, aparece un camión, una mano la penetra y arrancan su nueva alma dejándola sola, luego de unos chiflidos.
Deja de ser caja cuando destruyen sus extremidades, la apilan con otras hermanas amorfas y es el asiento de un niño que viaja en carrito.
Ya como cartón, corre carreras en carros y, viaja en tren con gente descalza que habla de hambre, cosa que no entiende, por su pasado de cajita de cartón.
Se siente libre, relajada y sin estructuras; dispuesta al destino.
Entonces, el cartón es vendido y se transforma en plata; la plata en pan; el pan en sándwich; el sándwich en comida; y la comida, en sonrisa de un niño.
¿Pero qué pasó con nuestra cajita o más precisamente con nuestro pedazo de cartón? ¿A dónde va cuando muere? ¿Vuelve a la tierra?
Lo prensaron, lo hicieron pasta, lo estiraron y le dieron una nueva forma.
Si las cajas reflexionaran, quizás soñaría con que su nuevo cuerpo pueda guardar cartas de amor, o encerrar bombones de un amante, o alojar fotos de las que hacen llorar. Pero tal vez ella tenga un sólo fin, y este destinada, únicamente, a transportar productos de limpieza.
Aunque dicen que la esperanza del cartón aumentó desde que un rumor se filtró entre las cajas. Al parecer habría una nueva vida y una simple cajita de cartón sería eterna. En una de sus metamorfosis, podría adquirir la forma de pieza de rompecabezas para crear imágenes con su cuerpo. Así armaría paisajes, rostros, barcos, cielo, fuego y mar.
Luego sería pegada a una madera, tapada con un vidrio, enmarcada y así viviría para siempre en un cuadro.
Pero esto, es un poco más de la incertidumbre de la vida de las cosas. Porque el cuadro, después de muchas generaciones puede ser leña y ceniza, se puede mezclar con el viento y volar hasta algún ojo, ser lágrima de despedida, dormir en un pañuelo de estación que cae por la ventana, y ser un recuerdo archivado, en una simple, cajita de cartón.
Porque en un rompecabezas las piezas nunca van donde quiere el que lo arma, ellas tienen su lugar, un único espacio dentro de la historia y las fichas están destinadas a formar las imágenes que quiere el creador del juego.
Sin embargo, hay sueños que resucitan la libertad.
Noviembre de 2004

3 comentarios:

Carlos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Carlos dijo...

Muchas gracias por ayudar con la difusión, por hacer posible que más gente tenga la posibilidad de conectarse con las cosas, para que una simple cajita de Cartón, vuelva en forma de rompecabezas. Un abrazo desde América del sur, bien al sur.

VESPASIANO en la alcoba dijo...

Eres de fuego, tu texto resplandece, es muy, muy bueno...un abrazo desde mi alcoba-estudio, en Medellín, Colombia, tierra de amistad y belleza, sin tregua...

Publicar un comentario en la entrada