miércoles, 29 de septiembre de 2010

UNA COPA DE EFLUVISMO / LA SORPRESIVA LLEGADA DE VIRGILIO LOPEZ AZUAN



LAS VOCALES---POEMAS DE VIRGILIO LOPEZ AZUAN...



POEMA SIN A

 Estoy en el estío de tus ojos y entre este silencio y los otros, somos testigos de mil incendios, miedos sin mundos y sin olvidos. Como cielo infinito subo, y me vuelvo orbe, miro flores y ruiseñores, y entonces, silbo sobre oro de sol. En estos hoyos profundos toco el sueño nocturno de los perros, fuegos de crepúsculos negros, limbos negros, como los ojos tuyos. Presente, en el fondo, sombreros de limo, húmedos versos que vuelven. Sobre ti, senderos estrechos del verde monte, monte verde, tinto de sed. Si tenemos los miedos, los rezos mueren como golpe de viento, como el zinc ocre del techo. Golpes en el pecho, dolor del puño enrojecido, golpes y dolores en el miedo intenso. En el vientre confuso y postrero, elevo mis tonos, sonidos del viento y del miedo. Si, en tus ojos todo es seguro, vencidos por cuchillos de fuegos, nos tendemos como peces fosforescentes, con tus luces y mis ilusiones estridentes. Queditos en los sueños te evoco en tu cielo rojo, que vencido converso sobre los esqueletos perdidos del mundo. No me voy del estío de tus ojos, del negro encendido, en esos rostros que mueren sin tus tesoros. Herido y sin retoño toco el limo, me busco y me ilumino y solo encuentro un ser umbrío, con sed de tiempo, con el cuerpo en el suelo muerto por los cocuyos nocturnos. Me quedo en el estío de tus ojos y no me corro, no iré con los moluscos, ni con los líquenes, no me iré de tus ojos. Estoy libre con tus destellos, con tus flores y tus ruiseñores, convoco vientos y nubes, convoco todo. En el doble grito de tu pecho derrumbo sueños, y beso como loco con relinchos y estruendos. Te lo juro, no me iré del estío de tus ojos.


POEMA SIN E

Olvidados por las horas y los  días, van los ancianos camino abajo, buscando rosas y lirios, llorando auroras, soltando humos, mañanas y cirios.  Olvidados por años y lo siglos, van los ancianos,  con sus rostros afligidos, ya no son cantos sino llantos, ya no son pan, solo limo. Los ancianos olvidados cantan y cantan, y cada palabra y cada sonido tocan guitarras, sutil pasión, como arrullos y grillos.  Los ancianos son blandos, dolor y cama, silla y braza, cigarro y tabaco. Si los buscan los ancianos dormitan, con historias vagas, con risas y fantasmas. Toda la gloria va por sus ojos, su brillo gris, su luz y sus sonrojos. Todos los abismos abisman, hundidos agrandan simas sin fondos. Los ancianos cavilan sus olvidos y vomitan abandonos, nadan sus lágrimas con ríos anaranjados. Tornados color mostaza  arrasan los vacíos  y sus días, sus campos santos y su vocación para contar historias y asustar fantasmas. Olvidados los ancianos convocan los pájaros dorados, llaman lluvias y algazaras, cantos y gallos, picos y picadas. Olvidados cargan canas, blancas canas, sábanas y camas, piso frío y alpargatas. Los ancianos cargan sábanas y camas, piso frío y alpargatas. Los ancianos llaman, palabras con flamas, con ardor a pico, con pasión y ganas. Si cantan por las mañanas, mariposas tocan rosas, los arroyos hablan para las montañas. Si los buscan, canto a canto cantan y si los saxos nocturnos tocan otoños blancos, podrán silbar sonatas cada mañana. Olvidados los ancianos cantan olvidos y camas, sábanas y almohadas. Los ancianos no olvidan nada, lo cantan. Toda la gloria va por sus arrullos, caminando Sahara y norias, trópicos y capullos, y con toda su magia, los ancianos las calman. Solo la lluvia moja sus instintos y avanzan los cocuyos iluminados con su carga hormonal y cósmica. Los ancianos son arrugas y orugas, manos y lunas, cristal y gruta, cicatriz y arado. Los ancianos miran con sus ojos oscuros, pupilas soñadas con tantos olvidos.

 POEMA SIN I

Todo lo oscuro resplandece al toque de tus manos, nos levanta las albas en los pechos, nos canta verdades con los secretos. Los ángeles pobladores de las alturas con los peces verde mar traerán los otros versos con escamas plateadas para despertar el verbo amar. Sobre lo oscuro oscurece para volverse luz, corazones, esplendores. Veremos entonces las flores que nos llenan del rojo manto enamorado. Todo lo oscuro está lleno de rayos, de resplandores, de  pájaros... Entonces nos mueven las alas para domar la muerte, lentamente con el dedo en lo alto. Todo lo oscuro es sombra, astro que cae en la noche clara. Sobre lo oscuro se ahogan las estrellas, salen brumas para los versos nocturnos. Sobre la pena lo oscuro, la muerte, perro que no calla en las horas que avasallan los huéspedes eternos.
Todo resplandece más del lado oscuro, sereno de la noche, cuando besa los encantos. Tus manos se juntan como evocadas almas en las maromas. Somos los otros, se escuchan los pasos del sendero en la altura de las flores, se escucha el vals de espejos esplendentes. Armamos los colores, creando lámparas en la sexta columna del amor, para no quedar huérfanos perturbados. Nos casaremos con la fortuna de las sedas, entraremos en las casas con panes en las manos a encender los altares. Sábanas de la noche tendrán nuestras camas sobre los sueños, sobre el mar de la luna. Podremos convocar los recuerdos, moverlos a otros lugares, donde temblemos como tórtolas, enamorados.  Haremos el amor cuerpo a cuerpo, salado sudor del deseo. No veremos jamás los rastros, las huellas presas en nuestra mente, las que entraron con sus alforjas a danzar sus recuerdos. Vengan a vernos totalmente envueltos entre estos altares con las luces de mayo que llegaron temprano a despertarnos… Después volaremos por las ventanas conjurando lo oscuro, la noche quedó atrás con las yerbas del sueño proclamado. Saldremos a crear luces nuevas, que estallan el corazón de los amados. Las flores tendrán nuevos pétalos, nuevas cartas de amor en alas donde todos vamos volando.
Todo lo oscuro resplandece enredado en tu cuello, cual vuelo de manos que forma meandros con los dedos. Todo tu cuerpo se estremece, las manzanas de tu edén sorprenden, empequeñecen…Ahora, destapa los pechos,  desata del corazón sus truenos soñados en el establo, en la pequeña alcoba, en la rumba nocturna del rock. Todo lo oscuro resplandece a toque de tus besos…

POEMA SIN O

Me quedan albas suspendidas en el alma, amarillas tardes en mi carne estremecida.
Me quedan tus caricias en la piel, este mar amante que besa nuestras playas. Me quedan tantas primaveras, verde mar en la mente desplegada, jardines en mis calles, el té de las siete en la mirada. Sé que tienen las aguas espumas blancas, amantes algas, verdes y claras. Al ras de su mirada la luz es alga en flama, de blanca espuma y tarde en despedida.
 Me quedan mañanas tranquilas en tus ventanas, ver las aves en las nubes, alas y plumas. Me quedan tantas alegrías estalladas en la garganta,  que reclaman tu risa, tu risa vespertina Si en las puertas se escapan umbrales, iré tras sus callejas a buscarte perlas, iré a mil, a buscarte perlas. Después vendrá la brisa llena de luz,  piel de amante y azules playas.
Después vendrán peces en las tarrayas, redes y escamas, barcas repletas que besan madrugadas. Serás jazmín, blancas eternidades, encajes de plata.  Serás la planta que alimenta la arcilla, arena que espera el agua. Seré siempre flama, la que sale escurrida, ruta ambarina devuelta a la punta de tu lengua, la que incendia, la que ama.
Si me vieran, me quedan albas suspendidas, banquetes  para nuestra casa, pan y galletas.  Irán a buscarme paisajes de naranjas en la tarde crepuscular y besaré tu piel de seda para curar las cicatrices. Buscaré las llamas para cubrirme de cenizas si mi piel te reclama.
Buscaré de ángeles y alabanzas, anunciar para siempre esta lluvia de estrellas en  la mente,
las que vienen de tus caricias, tus gemas perennes. Quedan muchas esperanzas en tu risa, en tus dientes de perlas…Me queda este mar amante que besa nuestras playas.


POEMA SIN U

Hablo de vos, árbol crecido, color marrón de este otoño mío. Yo, cazador de  insectos, con la vara larga llena de las hojas verdes pintas, caoba sin tiempo y sin olvidos. Has brotado de la tierra y entre el limo y la arena lanzaste retoños con ansia mineral, con el sol en ristre portador de espadas calientes. Árbol crecido, pasado interno del patio sin olvidos, centinela de hojas danzarinas, de flores con versos de pistilos, con rezos de coloras en los caminos. Hablo de vos, árbol crecido, pasión y madre, vegetal del instinto, imagen peregrina tendiendo ramas al cielo. Avisad a todos, árbol crecido, dale mis celos al labrador, al hacha hecha filo en el maderamen. Van los años entre anillos silenciosos, colores negro y pardo, marca del tiempo en los labios. Levanta la mirada, estira las raíces al río y bebe los átomos minerales para amar la tierra en todos los sentidos. Levanta las ramas tendidas al ras, y danos manos hinchadas de clorofilas para vencer el miedo, todos los miedos tocados en los pechos. Danos las manzanas, retoños de la vida y la libertad. Sangrando, sangrando, iremos con remos y con piernas, con alas y con  heridas a besarte la corteza color ceniza. Hablo de vos, árbol crecido, extendido hasta las estrellas, al estiércol de los pájaros germinados en los caminos. Oh, árbol crecido, gigante de viento, nadie hará trompos contigo, ni papel,  ni aceite. No harán nada contigo, eres mi árbol crecido con raíces en mi boca y hojas en mi pecho. Hablo de vos, árbol crecido, color marrón del otoño mío.

POR VIRGILIO LÓPEZ AZUAN
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