miércoles, 19 de mayo de 2010

EN LA MITAD DEL MEDIO , SIN PODER VER A LOS DE ADELANTE


LA BÚSQUEDA DE UNA IDONEIDAD COLECTIVA A LA HORA DE EDUCAR: EL REDESCUBRIMIENTO DEL APRENDIZAJE COLABORATIVO

Por José Ignacio Restrepo Arbeláez
Sociólogo U de A

Nuestra época esta signada por la refrendación indiscriminada del individualismo, por la ampliación de los limites en lo referente a lo privado y el desdoblamiento permanente de los derechos públicos, si ellos no están amparados por la fortaleza de un doliente, un abogado que muestre la cara y explique porque deben ser sostenidos. En cualquiera de los noticieros del día podemos asomarnos y comprobar la lucha salvaje y fratricida que se está librando, entre nosotros, entre las diversas generaciones, los pueblos que por su desarrollo aventajan a otros, las personas que se han enriquecido y debido a ello ahora están a kilómetros de las demás… Estamos juntos, a escasa distancia los unos de los otros, pero en términos del derecho de gentes nos encontramos a distancias casi que insalvables.
Esta es una introducción elementalmente sociológica, para un tema aparentemente circunscrito a la Pedagogía, y si estamos iniciando con un restablecimiento de límites, no debemos romper el respeto por los escenarios dialécticos. ¿No debemos?
Al contrario. Si nuestro objetivo es ante todo la formación del espécimen humano, nos corresponde obligatoriamente esforzarnos en desconocer esas barreras ideológicas impuestas por la compartimentación del conocimiento científico y su capitalización en los diversos escenarios, uno de los cuales es la educación humana en todos sus ámbitos. Este descentramiento ha determinado una serie de fenómenos nefastos para el desarrollo del orden social, aunque a llana vista pareciera colaborar en cosas como la división del trabajo y las tareas, y la organización de las categorías sociales o sinverguenzadas parecidas.
Ya no es ni siquiera interesante el tema de la socialización de las funciones o el rescate de lo comunitario entre todo lo individual. Es realmente necesario redescubrir las maneras de volcar a los hombres hacia ellos mismos, pues el enajenamiento al que fueron sometidos por la dialéctica de la satisfacción y el enervamiento del individualismo ha sido tan grande y largo, que solo acciones agudas y perentoriamente ejecutadas pueden dar marcha a atrás, y devolvernos algo de humanidad perdida.
Los ambientes colaborativos parten de la conciencia ética de que la educación no es ningún arte casual, sino la reina y madre de las ciencias, y que es de su completa responsabilidad el
replanteamiento del proyecto humano y el restablecimiento de las dotes de supervivencia, pues son estas las razones que tiene todo educador para madrugar hacia sus alumnos como madruga el sol a alumbrar la vida, todos los días. El proyecto humano debe emanciparse del afán individualista de quienes han elegido el conocimiento para escenificar sus sueños de riqueza, de poder, de guerra o de todas juntas. El nuevo proyecto humano que se está formando en nuestras aulas , contra viento y marea, sin pupitres, sin cuadernos, sin caminos para llegar o para volver, con maestros sacrificados que reciben menos salario que los pobres policías de la república, ese nuevo proyecto humano debe levantarse a toda costa, y no solo subsistir por el acto repetido de los héroes, de los niños y niñas y maestros, sino subsistir porque no queda más remedio, pues ahí nos va toda la apuesta, la de la liberación como pueblos formados y capaces o la de la genuflexión autoimpuesta porque vivir de cualquier manera es el propósito.
En las aulas, el ejercicio comienza con la cooperación como herramienta metodológica. A veces impuesta por el docente o por el método. El trabajo en grupo es la dinámica esencial para poder llevar a efecto un programa eficaz de colaboración programada. En la práctica se ha logrado afirmar unas bases para que el diseño mismo de las actividades curriculares, desde las primeras tareas hasta la práctica de grado, se aproximen a un compromiso entre varios, para que surjan hábitos compromisarios capaces de reproducirse a la hora de trabajar en las comunidades. Es pronto para cantar la primera silaba de cualquier himno de victoria, pero las bases de seguro las estamos poniendo.
Espero disculpen mi inicial tono frente al tema. He dispuesto en mis clases* verdaderos panegíricos que soliviantan a las huestes que llevamos con la ayuda de los otros, contra los que se dicen capaces de completar el camino, el duro trasegar de la vida, sin dejarse ayudar, sin ayudar por momentos a los otros. Es difícil. Nuestros currículos aún adolecen de significación más allá de la competencia, o del logro por hacerlo mejor que los demás y en menos tiempo que todos. Nuestros administradores escolares piensan en sus roles gerenciales, mientras les es imposible coordinar simples acciones operativas porque en su mente nada el tema de un aumento de salario. Es un largo camino y de seguro comienza en las aulas.

*Cuando las tengo

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