jueves, 27 de mayo de 2010

TEMAS POSMODERNOS

LA REINGENIERIA DE LA DIVISION INTERNACIONAL DEL TRABAJO:
LA ECONOMIA A LA CONQUISTA DE LA POLITICA
Ya no sabemos quién nos representa. En la lógica exhausta de la democracia, el tema de los parlamentos es aun el dossier de necesidades de las mayorías, pero en el día a día de la oferta y la demanda, son las necesidades las que se ponen en venta en las votaciones de los legisladores, para que pague el que más tenga, el que pueda proveer solución. En un entramado artilugio que se renueva cada minuto, esa ley de oferta y demanda transforma todo: la herencia cultural, los parabienes patrios, las posibilidades y perspectivas de poblaciones enteras que carecen de representación honesta, la repartición de las labores y la orientación de los perfiles profesionales, todos los dispositivos que organizan de manera particular la lógica del intercambio y la intermediación, se vuelven dependientes de esta nueva lógica, en la cual priman intereses individualistas sobre las necesidades de todos. O, para nombrarlo de manera certera: toda la herencia histórica del hombre se ha puesto en venta en el interés de reorganizar la economía política en un grado más alto de globalización.
La nueva Maquila, no se lleva a cabo en habitaciones sin aire e iluminación, donde viudas y niños se confundían en una ajetreada labor sin término. Ahora son hombres y mujeres muy jóvenes, con su computador personal y su blackberry, trabajando en cafeterías, en aeropuertos, en cualquier lugar donde haya red inalámbrica, los que como azarosas abejas ronroneantes, desarrollan la labor sesuda de construir la nueva sociedad que no tiene nacionales, sino tareas e intereses, en la que la única prisa alienta solamente la consecución frenética de dinero, posición social, y acaso fama. No importa que obstáculos se presenten, el que llegue se queda con todo. Entonces, cientos de valores sociales que se agrupaban para resistir cuando la solvencia económica era solamente un sueño, han ido a parar al bote de desperdicios históricos, simplemente porque ninguno de ellos hace de buena herramienta para ninguno de los nuevos problemas que traen los nuevos tiempos. Por ejemplo, la solidaridad de género, tan vital en tiempos difíciles, ahora es un cuento antiguo que nadie narra, pues los grupos de tarea se han atomizado, los equipos de un solo hombre y las modernas juntas directivas que guían sin mesura el destino de naciones enteras, no consienten siquiera que las determinaciones que trazan su usufructo, sean puestas en duda. Los vehículos de difusión, los medios, la prensa, hace ya medio siglo que hicieron parte de algún botín de intercambio millonario, y hoy solo tenemos la ilusión de ser informados.
La sociedad nada sin garantías y su supervivencia ya no es segura. Por lo menos, no existe garantía sincera de que esta sociedad superviva y lo más seguro es que deba continuar prostituyéndose para confirmar la existencia de los individuos, para corroborar que los actos del presente solo privatizarían todavía más los derechos colectivos, y entre tanta locuacidad técnica y tecnológica, en medio de tanto brillo humano que oscurece la sobrevivencia del todo, los designios de la especie se iban a morir de cruel y lenta manera, en el catecismo del totalitarismo utilitario, cuya ética invariable define al hombre como Homo Fabilie, ese que termina poniéndole todo su razonamiento, su lógica, a la explicabilidad del acto fallido repetido.
JOSE IGNACIO RESTREPO
Sociólogo U de A

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