martes, 3 de agosto de 2010

UNA MAÑANA EN FEIS, CON MARIA JIMENA PINTOS

Tras una nota, en la red, en facebook, cualquiera persigue que sus ideas se hagan públicas, al menos entre las personas o instituciones a las que invita a leerla, lo que en términos vulgares se denomina etiquetar...Una nota, sobre educación, una respuesta personal, ingeniosa, sumamente agradable, que no debe morir en el rotativo, como si solo fuera un simple comentario. Ella no lo ha aprobado, pero yo espero que lo haga y además ganarla...Esa es la búsqueda de todo creador, producir estelares, descubrir nuevas estrellas...

UNA NOTA, UNA MAÑANA DE MARTES...SIN CIGARROS
por Maria Jimena Pintos



¡Ay! ¡Qué tema el de la Educación!

Primeramente, gracias por etiquetarme en esta nota, porque disparó en mí muchísimos pensamientos, recuerdos y proyecciones...

Ahora, me parece justo poder comentar esa avalancha de sensaciones e ideas que ...ocurrió del otro lado del teclado (y que todavía estoy intentando organizar para que sea coherente este comentario).

Yo estoy de los dos lados del "fenómeno" de la Educación, porque soy undergraduate en Letras y Filosofía y porque también me gano la vida enseñando (o intentando enseñar).

¿Por qué soy undergraduate a mis 28 años? Bueno, además de porque tuve algunos traspiés de salud y económicos que me obligaron a hacer todo más lento, porque me pasan dos cosas que, recién hace un par de años, logré diferenciar: muchos de los docentes de mi facultad dejaron de aparecer como personajes motivadores y se convirtieron en monstruos repetidores de ideas ajenas que van a cobrar el sueldo una vez al mes, pero que están completamente vacíos y no tienen las herramientas o no les interesa en lo más mínimo, incentivar a sus educandos. En las Humanidades pasa un fenómeno muy curioso: los docentes se manejan según la máxima NO TENDRÁS UNA IDEA PROPIA NI LA DESARROLLARÁS, NI MUCHO MENOS PERMITIRÁS QUE OTRO COLEGA LA TENGA Y LA DESARROLLE; PERO MENOS QUE MENOS, PERMITIRÁS QUE UN ALUMNO POSEA UNA IDEA Y LA DESARROLLE, A MENOS QUE ESA IDEA PUEDA SER SUSTRAÍDA EN BENEFICIO PROPIO.

Y no importa si de la Universidad egresan hordas de ignorantes que reproducirán este modelo que nosotros les inculcamos, porque a la larga, cuanto más ignorantes sean las generaciones venideras, mayor será la posibilidad de que nosotros, los iluminados, pasemos a ocupar un amplio espacio en los anales de la intelectualidad universal.

Esta es una mera caricatura de lo que ocurre en mi ámbito. Entonces, de este lado del pupitre, uno empieza a enamorarse de la bruma (o, como yo, hace crítica feroz a este comportamiento cuasi delictivo de los docentes, que, de más está decir, no es para nada bien recibido).

Pero está es la contracara de esto: cuando, inevitablemente, me invisto con el poder del marcador y la pizarra, e intento convencerme de que, a como dé lugar, no estoy reproduciendo ese modelo que tanto abomino. 

Voy a comprar cigarros y sigo...

Ya, calmada mi necesidad de nicotina, puedo seguir.

Como decía, cuando estoy del otro lado, me encuentro con situaciones que, constante y aterradoramente, me desmotivan. Y siento que, en muchos casos, quien está sentado en el pupitre, simple...mente desea que le inoculen de la manera más indolora posible un conocimiento de tipo utilitario, que le permita aprobar un examen o un parcial, en desmedro de la avidez de conocimiento y la curiosidad... y en desmedro, fundamentalmente, del placer del saber por el saber mismo. A muchos alumnos les perturba la idea de aprender y aprehender ciertos conocimientos porque en definitiva, nuestra sociedad contemporánea desprecia al intelectual... no por considerarlo peligroso (creo que eso ocurría antaño), sino, simplemente, por considerarlo inútil. A casi nadie le interesa la Filosofía, la Literatura, la Ética, la Religión, la Historia del Arte, ni siquiera la Historia misma... porque ni siquiera reflexionan sobre lo desagradable que es para una persona que ha dedicado su vida a ello escuchar por parte de un alumno, que lo que enseña es una tontería que no sirve para nada.

Y yo, que considero haber nacido dos veces, una en cuerpo y alma y la otra cuando a los 3 años aprendí a leer y a escribir... me insensibilizo de tal forma que entro en el juego de inocular conocimiento sin intentar que el "inoculado" se entusiasme con ello. Simplemente me dejo llevar y en muchos casos siento un reconfortante sentimiento ególatra cuando ese inoculado desinteresado, amante de la bruma, reconoce que uno puede ser más o menos una especie de sabio loco, descolgado de todo tiempo y espacio... un excéntrico personaje al que acude por conocimiento provisorio.

Sin embargo, y pese a lo desalentadora que es la tarea docente, de vez en cuando aparece alguien que presenta un cierto brillo en la mirada, y es allí cuando una nota que esa persona es diferente al resto, que logró sembrar en ella una cierta curiosidad, una pregunta, un interés... una conexión cuasi mística... y es cuando la ingrata tarea de ser docente se desviste... y todo sufrimiento se justifica.

Eso disparó este artículo en mí... y seguramente siga reflexionando sobre él durante un tiempo más.

GRACIAS.

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