viernes, 25 de junio de 2010

INVITACION AL ENCUENTRO

SE TRATA DE ZURCIR EL ALMA(1)
(cuento)
por  J.I.Restrepo

La tarde se marchaba, era una partida irrefrenable. El sol era ya un cuerpo sin forma, algo frío si recordamos la mañana, en la que su luz puso a vibrar por horas todas las supeficies, todo lo que le era ajeno, consistente, con nombre. Hasta el mediodía me había protegido, tomando jugo de chirimoya, recluido bajo el tejido mosquitero, que era orgullo de mi madre por haber hilado en el una pequeña imágen del papa Juan XXIII. Pero hube de salir, pasarme unos minutos bajo la ducha grande, que está al lado del corral, y destejer el cansancio de mi piel, pasando sin reparo el estropajo con semillas por todo mi cuerpo, asoleada geografía con mojones que llamamos recuerdos, que nunca son completamente tuyos por estar cruzados con otras pieles, otros nombres, otros tiempos.
Esperaba, en medio del difuso ambiente vespertino, a una entidad, una mujer, que sabía seria un nombre más en mi constelación plena de aforismos y vericuetos, tortuosos unos y otros llanos, que rememorados a cualquier hora cualquier dia, podían saberme a mermelada o a envejecida aceituna, según la circunstancia que guiara, o según el sol como hoy, hoy que la circunstancia carece de un claro gentilicio. 
El toque en el hombro. Es una señal de respeto ante mi silencio, que es causado por su no presencia. Casi una disculpa o quizá más que eso. Su rostro queda en el contraluz y no puedo encontrar en el  instante inicial, esa magia concebida por mi necesidad,en la noche pasada con ella, esa noche que tendrá en mi cuerpo las marcas de excelsa virtud que solo yo puedo ubicar.
- Qué solo...
- Este dulce amargo ya desea que llegue la noche...
Y la noche nos contuvo, largamente, pues fue el deseo de sabernos, de identificar a los que somos entre todos los demás, la que guió los momentos que más temprano tenían una ruta más cálida aún que el sol de la mañana. La trajeron de la capital, el padre huía de las deudas, perdió apuestas y aquí tambien lo hizo, perdió tambien la vida, las dos quedaron solas, fundó el estudio pero no pudo construirlo, la madre, la máquina de hacer vestidos para todos, la hija que aprende y desprende, y desaprende, la madre que enferma y muere, la herencia de vestir, el orgullo de saberse respetada por los otros, el enigma, los treinta que son inevitables, la soledad del lecho, el llamado urgente del deseo que hoy tiene mi nombre...
- Tatiana, durmamos, yo necesito la mente despejada...(continuará)

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