jueves, 3 de junio de 2010

LA SISTEMATIZACION, DE EJERCICIO RENOVADOR A HERRAMIENTA DE CONSTRUCCION DE LA HISTORIA ( A PROPOSITO DE LAS LECTURAS DE ALFREDO GHISO, SERGIO MARTINIC, OSCAR JARA Y JOSE HLEAP )

Como una gama de herramientas que puede utilizarse de diversa manera según la ocasión y el nivel de complejidad, en una única ocasión o en un cúmulo de ellas, la sistematización ha logrado consolidar una forma de hacer en el destino vasto del quehacer de las nuevas ciencias del hombre. Desde la posibilidad de reeditar las palabras de lucha elevadas alguna vez por un lider para su pueblo, en un nuevo momento de necesidad, ante una generación de jovenes que bien podrían ser sus nietos, hasta el encuetro con las formas de hacer investigación social, conservadas en condición de talleres para su futura comparación y mejora, cada compilación que tiene como objeto salvaguardar con procedimientos ordenados los elementos utilizados en algún momento para un fin común,  puede ser nuevamente utilizada en otro escenario y ante otro grupo, que comparta o no las características del inicial. El obtáculo dicta el camino de su propia resolución, igual se prescribe la conservación y preservación ordenada de todas aquellas dimensiones del conocimiento, logrando constituir tantas clases de sistematización como fenómenos de saber dignos de ser diseminados, en utilizaciones nuevas, prescritas desde la educación, la política, la jurisprudencia o la animación.

Ya no es posible entender aquellos esfuerzos de investigación que tras lograr sus primarios objetivos, solían terminar durmiendo en anaqueles de polvorientas bibliotecas. Si el escaso rigor de su construcción les hizo merecer solamente ese ulterior beneficio, entonces es posible que hayan resuelto apenas pequeñas problemáticas. Cada vez más, las dificultades del hombre se asemejan e incluso tienen su origen en las mismas correlaciones, aunque los sufran distintos grupos humanos, en diversa dimensión y con distinto efecto. Fue emotivo, pero de todas maneras un hecho comprensible, la visita el pasado mes de enero de personalidades de distintos lugares del globo, que en el hace tiempo fueron escenario de acuerdos de paz con grupos armados irregulares, compromisos que se costituyeron finalmente en movimientos sociales o en causas convocadas por la sociedad civil para lograr la resolución de conflictos que impedían la convivencia y fragmentaban cada vez más sus proyectos de nación. Con ocasión de esa reunión, propiciada por instituciones cuya búsqueda es la disminución de las causas y los efectos de la confrontación, los cuales aumentan las posibilidades de que el conflicto colombiano se vuelva insoluble, se hacen públicas por estos visitantes las experiencias que aunque propias son asimilables a la nuestra. Dado su potencial de diseminación y ya que cada narración permite una observación ordenada de las circunstancias, de forma que los sucesos pueden  estar expuestos para el ejercicio dialéctico, pero también como hechos históricos semejantes en su estructura, saturación y lógica resolutiva con los nuestros, pueden  someterse las distinciones al reparo propio de la razón. Pero es innegable la sensación de afinidad y cercanía de los conflictos sociales modernos en sociedades tercermundistas, que han devenido en guerras internas de carácter irregular.

¿Acaso es un asunto de la puesta en escena? ¿Una similitud causada por el cubrimiento rectilíneo de los medios? No. Es un aspecto real de la sistematización que sirve de plataforma para el hecho mismo de la reunión. Es decir, de no existir previamente una documentación respetuosa por parte de los diferentes actores, comprometidos estructuralmente desde el origen, con la necesidad de ordenar la información y el conocimiento emanado de las circunstancias históricas en que fueron de algún modo protagonistas, no existiría el conocimiento como insumo básico y herramienta preponderante, de cuya función plural en el escenario de esta reunión puedan emeger nuevas catagorías históricas, que nuevamente sistematizadas logren colaborar en la comprensión de los significados y las razones de nuestro conflicto social.

De ahí que pueda entenderse la importancia de la sistematización en el diseño de respuestas variadas a situaciones de orden económico, político, educativo o simplemente institucional. Mostrar reverencia por la experiencia propia, deduciendo que puede convertirse en parte del motor histórico que se construye con la ordenación de las circunstancias elementales o complejas que han adquirido importancia, es elegir desde la perspectiva coyuntural, aquellos momentos y acciones que parecen pertenecer a una familia o genealogía, para construirla, para apetecer hallar aquello que desde lo fenomenológico, logra comparecer hacia lo estructural, uniendo elementos que lucen disímiles en escenarios de una misma casta.

Sólo el desconocimiento puede privar de esta valiosa experiencia a quienes estan envueltos en prácticas donde el saber es el elemento central. Pasar del mero registro de los hechos ocurridos, por ejemplo durante el desarrollo de una investigación de rutina hecha por encargo, a la disposición organizada de todos los componentes y de todos los participantes dentro de la investigación, vista esta no como un hecho cumplido, llevado a un fin, sino más bien como un útil construido paso a paso que hace junto con otros el conocimiento, es sencillamente el resultado de la aplicación de reglas metodológicas en la conservación del saber y la experiencia, dentro del ordenamiento de las posibilidades de desarrollo de ese conocimiento que tiene frente a si enfrentamientos con un porvenir desconocido, el cual determinará posteriores desarrollos y destinatarios de su potencial.

En esa óptica, parece un hecho condenable el continuar desconociendo la validez y el contenido de la sistematización, como herramienta que permite gran variedad de utilizaciones, según la lógica y el enfoque con los cuales se estructure la propuesta. Si se busca una caracterización de todos los elementos dialécticos concurrentes en la experiencia, de manera tal que aparezcan en su total complejidad frente a otras experiencias distintas; o si parece más importante el levantamiento de temas no convencionales, que se enfrentan de forma dialógica, por ejes que forman núcleos de sentido; acaso enfrentando a quienes participaron en su propia construcción de lo acontecido, o tomando el instrumento como protagonista de la resolución inmediata de problemas, como autor e intérprete de las acciones registradas. En todas estas elecciones debe primar ante todo el derecho a la búsqueda de quienes,  habiedo inquietado su espíritu con nuevas reflexiones sobre sus conflictos (que eran como sus hermanos por el grado de aceptación y el respeto que se les prodigaba), ahora han determinado mirar su propia experiencia vital de manera distinta, talvez no como un cotejo que arranca al amanecer y se duerme con el abandono del sueño sino como la construcción a la que todos tenemos derecho, en la que vamos colocando dia con dia los elementos que podemos conseguir, que sabemos útiles, posibles de compensar con sus manifestaciones nuestros perenes vacíos. Y en las sucesivas argumentaciones sobre el valor de esa concienzuda construcción, con otros que disponen de experiencias, dolores, favores y decires distintos, acaso podamos intuir el camino a nociones nuevas sobre las mismas cosas e inventar las palabras que nombren los mismos miedos que nos hacían gritar, sin que cunda el terror, sin que nadie salga herido por escribir cuentos para las razas futuras.


IDEAS FUERZA ESTRACTADAS DE LAS LECTURAS
Hablando del Enfoque de la Reflexibidad, escribe Alfredo Ghiso: “La sistematización está vinculada aquí a la resolución de problemas(...) busca entonces recuperar el saber tácito que está implícito en las pautas de acción, en la percepción del problema que se afrontó. Se reconoce y valora el saber, los juicios y destrezas que están invisibilizadas en la acción”

Y más adelante:”Los procesos de sistematización sin duda parten de prácticas singulares dando cuenta, comprendiendo, expresando y reinformando sus matices práxicos, axiológicos y simbólico- culturales. El desafío para los tiempos que corren no está allí sino en la construcción de lo colectivo desde múltiples lugares, ubicando las diferencias como elementos centrales, constitutivos, del pensar, del ser y del hacer social desde acuerdos, articulaciones y responsabilidades colectivas que son necesarias para reconfigurar sujetos sociales solidarios capaces de abrir caminos realmente democráticos”

De Ghiso es tambien “En nuestros días necesitamos pensar la sistematización en el marco paradigmático de las redes(...)ámbito privilegiado de recreación conceptual, de generación de interrogantes, de producción y circulación de conocimientos sobre la práctica de recreación cultural, política, económica, y en general de la vida cotidiana de los ciudadanos”.       

De Sergio Martinic:
”... toda interacción social puede ser analizada como una actividad convencional o institucionalmente organizada” Ello deviene de la condición previa, que asegura que “existe un sustrato institucionalizado de naturaleza social y cultural en todo proceso interactivo y que alude a reglas, procedimientos y convenciones a través de las cuales los actores ordenan y hacen inteligibles su interacción con los otros”(aquí el autor cita a Charles Goodwin)

Oscar Jara presenta el Proceso de recuperación y valoración crítica de las experiencias educativas y organizativas de la población desarraigada de Guatemala, en el cual se implicaron organizaciones indígenas, personal técnico y de acompañamiento, a fin de obtener unos objetivos de mejoramiento para las comunidades que habían sufrido desarraigos, dando a conocer su experiencia de promoción a partir del autoreconocimiento.

 Dice:
“La recuperación colectiva de la historia vivida  permite objetivar los distintos elementos que intervienieron, valorarla y reconocer los factores de identidad que se han mantenido pese a todos los cambios ocurridos”

 Y más adelante:
” La recuperación histórica, las tareas de ordenamiento, análisis y síntesis, no solo fortalecieron la capacidad interpretativa de las propias organizaciones(que se apropiaron y valoraron criticamente sus experiencias), sino que fortaleció su capacidad propositiva, teniendo ahora más elementos, más argumentos y más sentido de unidad para presionar a favor de su propia propuesta educativa, sustentada y avalada por la experiencia” En el siguiente titulo, el autor indica que “la interpretación, como parte de un proceso de sistematización, permite descubrir el sentido de una experiencia, o –más precisamente aún – construye su sentido  (...) se convierte   en  un inédito        y privilegiado lugar del camino, desde el cual ya no es posible volver inocentemente atrás, porque hemos visto de tal manera el trayecto andado, que nunca más lo podremos recorrer igual”                   

Se consolida entonces una visión de absoluta importancia acerca de la sistematización como herramienta en la construcción del individuo  y de las comunidades como entes políticos. En el proceso de globalización cada vez más orientado hacia el control de las economía y los entes reguladores de las naciones llamadas en vías            de desarrollo, la sistematización se presenta como un poder previo a la correcta diseminación de cualquier argumento, independiente del nivel o del escenario en que se lleve a cabo. Dependiendo del grado de conocimiento y del empoderamiento con los cuales se ponga en marcha, las experiencias odenadas dentro de este esquema, se convierten por si mismas en interlocutoras de los protagonistas, y de aquellos que quieran observar el movimiento de los fueron elegidos por el destino para vivir aquellas circunstancias.                                     

JOSE IGNACIO RESTREPO
Sociólogo

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